domingo, 28 de diciembre de 2014

Porque te quiero como el mar quiere a un pez que nada dentro dándole de respirar.

Ojalá no se acabara este año nunca. Ojalá pudiera tenerte cerca de mi durante el resto de mi vida. Sentir que esto se va a acabar en cualquier momento me paraliza. Me asusta. Saber que un día abriré los ojos y que ya no estarás más; que tú ya nunca, como si tú antes nada. Te quiero mucho como para aceptar el hecho de perderte, así que lo siento. Me niego a seguir intentando no quererte. Me siento vacía cuando lo hago. No lo entiendas,  no es necesario. Tu solo tienes que mirarme a los ojos y no apartar la vista nunca. Yo ya me encargo de quererte. De acariciar tu pelo oscuro, de perfilar tu labios con mis dedos, de decirte que te quiero al oído. Tu simplemente, quédate. Te lo suplico, no te vayas nunca. Te necesito,  como un pez necesita el agua para respirar. Sin ti no puedo y lo sabes de sobra.

jueves, 18 de diciembre de 2014

A kilometros de mí.

Probablemente este equivocandome otra vez. Pero me da igual. Porque pasan los días y... Y ya esta. Pasan y punto. Tu no estás, nunca estarás. Pero eso es algo que se me olvida últimamente. A veces pienso en nosotros, como si tú y yo fuéramos un "nosotros". Me pregunto porque haces o dejas de hacer cualquier cosa, como si tú pensaras en mí. Intento pedirte explicaciones como si me debieras algo.
Querer todo lo que no quieres querer duele, eh. Y no sabes lo mucho que lo siento, tampoco trates de imaginartelo. No sabria como decirte como me siento, porque no creo que quieras saberlo.
Me encantaría saber que todo por lo que estoy muriendo vale la pena, pero sé que no. Sé que tengo las manos llenas de un montón de cosas para darte, cosas que para ti no son nada. Porque, ya sabes, que a veces se me olvida que entre tu y yo hay de todo menos un nosotros. Quiero decir, hay amor, amistad, respeto, cariño, pero con un gran espacio entre tu y yo, como esa maldita conjunción que separa el tu del yo. Así, lejanos, siempre. Porque una persona está donde se encuentra su corazón, y el tuyo está a km de mi.
Me he distanciado. Un poco. Es cierto. Entiéndelo. Verte siempre tan lejos, no saber si sí o si no. Ahogarme en un charco, como siempre. Y es que necesito ver de ti. Pero no puedo ver nada, porque no me miras. Yo para ti, ya nada.

martes, 9 de diciembre de 2014

Un montón de cosas que para él no son nada.

Lo siento. Los siento mucho, pero tengo que hacerlo. No quiero que lo entiendas, ni que me perdones. Solo quiero que sepas porque lo hago. Por qué voy a besarte, por qué necesito hacerlo. No es complicado de entender. Te veo cada día, hablamos a escasos centímetros y siento como el corazón parece que se me vaya a salir. Te digo que te quiero y me miras con esos ojos, permaneces quieto, inmóvil, tragas saliva y medio sonríes; porque no sabes que hacer, ¿cómo contestar un te quiero a alguien que  no quieres? Me dices que no es posible y yo no puedo. No puedo simplemente quedarme quieta, porque lo único que quiero es que pase algo. Y necesito que pase algo, necesito sentirte mío, aunque sea por unos segundos. Necesito sentir que produzco algún efecto en ti.
Lo sé, sé las consecuencias. Sé que la que va a salir perdiendo soy yo, como siempre. Pero queramos o no, esto que tenemos va a perderse. Si me quedo quieta, no me lo voy a perdonar nunca. Entiendo que después de esto no quieras hablarme, ni mirarme, que no quieras saber de mí. Entiendo que quieras separarte. Pero necesito sentirte por una vez en mi vida. Necesito descubrir el sabor de tus labios y perderme por la curva de ellos. Necesito saber cómo es el paraíso que se esconde tras esa sonrisa. Te necesito como nunca a nadie en la vida. Tienes que saber que pase lo que pase, yo siempre voy a estar, siempre. Tan solo tendrás que decir mi nombre y yo volveré a caer. Siempre volveré a ti, a lo que fuimos, a lo que podríamos haber sido. Siempre volveré a soñarte y preguntarme que es lo que faltó, o más bien qué es lo que sobró. Tantas preguntas y ninguna de ellas con respuesta.
Yo te creo. Porque quiero creerte cada vez que me dices que no quieres verme mal. Pero yo te veo tan feliz, sin mí, hablando de ellos, y yo me siento tan… miserable. Y lo siento, siento que tengas que pasar por esto, causarte problemas y a veces, no entender que tú no quieres. Pero no puedo seguir así, necesito algo, algo para sentir que… para sentir que me sientes.
No quiero hacerte daño, pero sé que lo voy a hacer. Me pasa un poco como a ti, no quieres hacerme daño, pero me dices que me aguante y hablas de ella, casi tan bien como yo de ti. Sí, casi tan bien. Quizás me equivoco, pero creo que nadie puede querer a alguien tanto como yo a ti. Ni Julieta a Romeo, ni Melibea a Calisto, ni tú a ella.

Lo que duelo no es que no me quieras, lo que duele es que no lo aprecias. Podría enviarte 365 cartas al año, desearte las buenas noches cada día o decirte que te quiero antes de irme a casa, que tú eso jamás lo sentirías. Y duele. Saber que tienes las manos llenas de un montón de cosas para darle, un montón de cosas que para él no son nada.

lunes, 8 de diciembre de 2014

It will be hard to hear your name when I haven't seen you in so long.

A veces te siento tan lejos que tengo miedo del mundo. Te siento tan lejos y me siento tan sola, que no sé cómo ser feliz. Es por eso que te necesito, es por eso que te busco. Quiero ser feliz. Pero contigo. Que la felicidad sin compartirla me sabe a poco, me sabe a soledad. Quiero que seamos felices. Tenemos mucho mundo que recorrer y muchos días que vivir. Y los veo tan insípidos, tan vacíos sin ti. Pero tranquilo, que ya me voy haciendo a la idea de que un día despertaré y tú ya no estarás. Tendré un mundo demasiado grande para alguien como yo. Estaré demasiado rota como para pensar en cómo seguir. Pero seguiré. Seguiré pensándote y creyéndome la mayor mentira del mundo. La mentira de que volverás. Iré evitando tu nombre, pero esperando ansiosa a que a alguien se le escape delante de mí. No preguntaré por ti, pero buscaré respuestas.

Pasarán los días, pero yo seguiré queriéndote como lo hago ahora. Pasarán los años y seguiré queriendo escuchar tu voz otra vez. Pasará la vida y te llevaré siempre en mí, como quien lleva a su amuleto de la suerte siempre encima, porque al fin y al cabo, eres eso, mi amuleto de la suerte. Contigo, ya sabes que, nada puede ir mal. Contigo la vida es más bonita.
''Luego se fue, como si en algún momento del para siempre se le hubiese olvidado que olvidar no era tan fácil.''

martes, 25 de noviembre de 2014

Porque hay cosas que no se borran nunca. Y regresan otra vez. Como la marea.

Tenía tantas ganas de ti, de recorrer cada rincón de tu boca con mis labios, de acariciar cada lunar de tu espalda creyéndome una astronauta viajando de planeta en planeta, de acariciar tu pelo, de sentirte cerca. Tenía tantas ganas de decirte todo por lo que estoy muriendo. De decirte siempre estoy ahí, pero que nunca me ves, de decirte que eres tú por quien me paso la noche en vela, que te pienso a cada hora, que mi cabeza hace eco cada vez que alguien dice tu nombre, que espero que un día te des cuenta de que hay alguien que no solo moriría, sino que mataría por ti. Que espero que cuando abras los ojos puedas verme, que sepas que estoy aquí y que no me voy a ir. Que entiendas que si en algún momento mis días se vuelven grises y mi vida empieza a perder color, que si por alguna de aquellas esto pasa, yo solo necesitaré uno de esos abrazos tuyos, acurrucarme en tu hombro, respirar en tu cuello, vivir al compás de tus latidos. Que si un día sientes que me estoy apagando, que por favor, no dudes un segundo en abrazarme y decirme con tu voz en formato susurro, que todo va a estar bien. Aunque sea la mayor mentira del mundo, que me lo digas, porque de ti me lo creo. Porque contigo, parece que todo va a ir bien.

Que si un día vas por la calle y te acuerdas de aquella chica que te observaba por los pasillos, de aquella chica que se derretía cada vez que la mirabas, por favor, que no dudes en llamarla. Que para ella escuchar tu voz será como volver a vivir. Que le estarás salvando, que le estarás dando luz a sus días. Que ella te necesitará.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Stop the clocks forever.

Te apreté la mano, con toda la fuerza del mundo. Te apreté la mano y cerré muy fuerte los ojos. Y pedí, por favor, que el tiempo se parará. Y lo hizo. Se paró justo ahí, en medio de esa plaza de esa ciudad perdida. Las nubes dejaron de moverse, la gente desapareció y tú sonreías. Después, cuando te solté, supe que seguirías riendo. No me equivocaba. Recuerdo que me preguntaste:
 -          ¿Qué haces?
-          Nada, intentaba parar el tiempo. 
-           Estás loca, ¿cómo vas a parar el tiempo?

Yo te miré, me quité el reloj de la muñeca y te lo enseñé.

-          He cogido tu mano y mientras, he parado el tiempo.
-          Las once y veintiuna…
-          Las once y veintiuna del mejor día de mi vida.
-          Aun te quedan muchos por vivir, no te precipites.- Dijiste mientras mirabas                              profundamente en mis ojos.      
-          Bueno, no me precipito, pero… es igual, jamás lo entenderías.
-          ¿Por qué?
-          Porque para mí, todos los días contigo son los mejores días de  mi vida.

Y sin dejar de sonreír, te acercaste y me abrazaste. Y apoye mi cabeza en ese hueco mágico entre tu cuello y tu hombro. Y apretaste con tus manos mi espalda y besaste mi pelo. Y eso te hacia mágico, saber cómo y cuándo dar un abrazo, eso nadie lo hacía tan bien como tú y nunca nadie lo hará. Porque seguiré agarrando otras manos, pero en mi muñeca izquierda seguirá ese reloj que marca las once y veintiuna del mejor día de mi vida.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Look at the stars, look how they shine for you.

Entonces tú sonríes y el cielo se vuelve de ese color de los atardeceres, así como un color infinito. Y el mundo es mucho más bonito, porque se para y lo puedo mirar tranquilamente, como te miro a ti. Cuando perfilo tus labios con mis ojos y pienso en besarlos milímetro a milímetro. Como cuando rozo tus manos y me parece haber tocado el cielo. Como cuando escucho tu voz y me quedo sorda ante todas las demás, porque la tuya es la que quiero escuchar durante el resto de mis días. Porque a día de hoy, sigo sintiendo aquello que un día te dije. Porque te quiero y  creo que no he hecho ni jamás hare algo tan real como esto. Porque te siento, ahí, en lo profundo de mi pecho, en cada latido que da mi corazón, en cada pestañeo, en cada sonrisa, te siento, ahí dentro de mí. Y lo peor de todo es que me gusta, me gusta sentirte en mí, sentir tu risa tras de mí, sentir tu mano en la mía, tu mirada en mis ojos. Me gusta porque sí, porque te quiero. Porque cuando miro las estrellas y veo como brillan, pienso en ti y en tu sonrisa, capaces de alumbrar el mundo entero. Y creo que eso no puede ser tan malo.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Maybe I have said something that was wrong.

Me encantaría acariciar tu piel, milímetro a milímetro, provocar un escalofrió en ti y decirte que te quiero. Pero no. Creo que ya es hora de dejar de imaginar, ¿no? No quiero seguir mintiéndome. Si no me quieres hoy, tampoco lo harás mañana. Y lo entiendo, de verdad. Es imposible que alguien como tú, quiera a alguien como yo. Es cierto que ni siquiera sé tú tipo de chica, si te gustan con el pelo largo o con el pelo corto, altas o bajitas. Pero poco importa, porque tú ya tienes a tu chica, la que quizás si serlo, se ha convertido en tu prototipo. Pero ten entiendo, hay días que soy insoportable, que lo fastidio todo, que me enfado enseguida, pero hay días en los que soy para ti, toda, te miro y respiro lento, y sigo mirándote como intentando decirte que aquí estoy. Pero no, no estoy. Tú no tienes ojos para mí, ¿Acaso me equivoco? No puedes. No quieres. No debes. Todo no. Aceptar un no es duro, pero aceptar tres es mucho más. Soltar el aire no sirve, porque no borro tus palabras de mi pensamiento. ‘’Te tienes que aguantar. ’’ ¿Y qué pasa si no puedo? ¿Qué pasa si ya no puedo? Escúchame, por favor. Te necesito. No puedo dejarte ir, porque no me lo perdonaría nunca. Nunca. No puedo más. Me duele, ahí en la parte izquierda de mi pecho. Duele. 

viernes, 31 de octubre de 2014

But you don't want to come on.

Hay algo que tienes que saber. Y es que pase el tiempo que pase, siempre, siempre voy a pensar en ti. Porque has llenado un hueco en mi corazón, que no voy a poder borrar. Dicen que el primer amor es el verdadero, que los demás son solo para olvidar. A lo mejor es cierto. A lo mejor me paso la vida buscando a alguien que me enamore como tú. De cero a diez. Empezar con nada y acabar con todo. Enamorarme de dentro a fuera, escuchar tu corazón y  comprender que no necesito nada más que tus latidos para seguir. Pero bueno, seguro que jamás encuentro unos labios que besen como los tuyos, porque no sé cómo besas. Pero no voy a encontrar ni unos labios, ni unos ojos, ni unas manos, ni a nadie como tú. Porque lo que una persona te hace sentir, no lo hace ninguna otra. Y tú me haces sentir bien, me das ganas y motivos por los que sonreír, ¿y por qué no? También por los que ser feliz. Deberías saber que soy tuya. Toda. Tuya. Deberías saber que dentro de un tiempo, puede que dentro de algunos años, nos cruzaremos y te seguiré mirando de la misma forma en la que te miro hoy. Seguiré emocionándome cada vez que hablas de ti y seguiré sonriendo al mirarte a los ojos. Es una pena, he llegado en el momento equivocado. Pero no puedo cerrarte la puerta, no puedo cerrar la puerta a lo más bonito de mi vida. No soy lo suficientemente valiente como para afrontar tus sentimientos. Como para admitirme que no me quieres. No. No  puedo. 

jueves, 23 de octubre de 2014

Por eso y más perdóname.

       -  Lo siento.
-          -  ¿Por?
-          -  Porque  me he comportado como una idiota enfadándome contigo y haciendo como que no pasaba nada, cuando sí que pasa. Porque no tienes la culpa de nada y siempre te la echo, porque tengo miedo de que esto se rompa de verdad.
-          -  Pero si no pasa nada. Yo te entiendo, sé que no es fácil para ti y que pues te duele.
-          -  Ya, no es fácil para mí y tampoco para ti. Mira, quiero que sepas algo.- Le dije mirando directamente a sus ojos.
-          -  Dime.- Respondió con esa media sonrisa.
-         -   Muchas veces he estado distante porque… -empezaban a brillarme los ojos-…Porque sentía que no me querías y me dolía mucho.- una lágrima empezó a caer por mi mejilla.- Me dolía mirarte y ver que no sentías nada, me dolía ver que la persona a la que más quería en mi vida, no me quería y jamás lo iba a hacer. Me dolía y me duele.- Terminé sin controlar mis lágrimas.
-        -    No quiero verte así.- me acariciaste la cara.- No puedo, me duele dolerte. Sabes de sobra que te quiero, que te quiero muchísimo.
-         -   Ya, pero no de la misma forma…
-         -   Es cierto, pero te quiero y no puedo verte así. Yo solo quiero lo mejor para ti.


Y me abrazó. Y sentí su respiración en mi cuello. Y te abracé más y más fuerte. ‘’Lo siento susurré’’, sin dejar de llorar. ‘’Tranquila’’, dijiste acariciando mi espalda. Y me besaste en el cuello. Y me quedé ahí, para siempre. Contigo, libre, yo. Porque fuimos nosotros como nunca antes lo habíamos sido. Fuera barreras, fuera todo. Solo tú y yo, transparentes, reales. Tú y yo. Abrazados.

lunes, 20 de octubre de 2014

Porque eres parte de todo lo que soy.

Cada vez que me preguntan qué es lo que quiero, yo solo pienso en ti. Te quiero a ti. A ti, como regalo de cumpleaños, como regalo de navidad, como regalo de santo o como regalo para toda la vida. Sí, para toda la vida. Ni toda la ropa del mundo, ni todas las mansiones del mundo, ni nada materia, yo te quiero a ti. A ti, para despertarte a besos y hacerte el desayuno, para sacarte la lengua en el espejo del ascensor, para cogerte de la mano en los semáforos mientras conduces y para hacerte feliz, como mínimo, toda  la  vida. Te quiero. A ti. ¿Por qué? No lo sé, contigo la vida parece más bonita, porque eres mi canción favorita, la que no me puedo quitar de la cabeza, la que canto a todas horas. Te quiero a ti. A ti, por ser como eres, por hacerme ser como soy, por hacerme mejor persona. A ti, por ser la razón de mi insomnio y quien me hace soñar. A ti. Te quiero.

martes, 14 de octubre de 2014

No quiero más silencios que separen sin ser kilómetros.

Perdóname. No sé lo que estoy haciendo. Comportarme como jamás hubiera querido contigo, como si no me importaras. Auto protegiéndome de tus sonrisas.  No sé a qué juego. Supongo que es porque no quiero perderte y a veces parece que la única forma de tenerte cerca, es distanciándome. Perdóname. Ya no más. Lo prometo. Solo sonrisas, solo miradas que dicen más que cualquier palabra. Voy a dejar de dolerme, voy a curarme. Voy a curarme de mí, que soy una herida profunda, de las que necesitan puntos y rehabilitación. Voy a volver. Pero vuelve tú también, por favor. Que las cosas se ven más fáciles desde tu hombro y con tus brazos rodeándome. Vamos a volver, que cuando me coges la mano me calmas más que cualquier cosa. Vamos a volver, que tenemos abrazos pendientes. Vamos a volver, por todas aquellas veces en las que soñamos con ser, por todas las veces en las que fuimos. Vamos a volver, por las miradas a distancia y por las que se separan por centímetros. Vamos a volver, por todas aquellas veces que dijimos que nada iba a cambiar. Te prometo que vuelvo. Promételo tú también.

domingo, 12 de octubre de 2014

Hablarlo tantas veces y acabarlas todas en ese silencio de punto final. Darnos por imposible. Seguir doliéndonos.

Hoy no me salen las palabras. No sé por qué. Últimamente no dejo de pensar en ti, de pensar en que decirte y luego cuando te tengo en frente, no me sale la voz. Supongo que para ti esto ya se acabó hace tiempo. Aunque a lo mejor ni siquiera empezó. No sé.  Es que ya no sé nada, a veces me gustaría quedarme dentro de mí y no salir, dejarte. Pero no puedo. Y lo siento, lo siento mucho. Solo pienso en ti, en ti y en mí. En lo que podría ser si tú y yo fuésemos. Solo pienso en nosotros, en el sabor de tus labios, en como seria despertar acurrucada en tu pecho, en acariciarte la espalda antes de dormir, en besarte en la frente y decirte que te quiero más que a nada en este mundo. Últimamente he dejado de pensar en mí sin ti. Me he querido olvidar para olvidarte y sin embargo mírame. Me he convertido en ti, todo lo que ves, todo lo que soy, es por ti. Me he olvidado de quererme, ya solo te quiero a ti. Yo no soy si tú no eres, yo no puedo si tú no estás. Ayúdame, por favor. Sé que te importo, aunque solo sea un poco. Ayúdame. 

lunes, 6 de octubre de 2014

Se acabó, ya no hay más.

Me voy a ir. Y no es un aviso, sino una afirmación. Me voy. No quiero despedidas, ni abrazos que me hagan el lío. Me voy, porque es lo que tú quieres o al menos yo siento que quieres. Me voy, está decidido. Ya no pinto nada aquí, nada. Seguir aquí es matarme continuamente. Me quiero ir y me voy a ir. Porque si me quedo y veo como no me ves… Me voy, no hay más. Y no es ni por ti, ni por tu culpa, es simplemente por mí, porque no puedo matarme sabiendo que así, también te matas tú. Así que, me voy. Aunque no vaya a arreglar nada. Porque estar lejos de ti no va a hacer que me olvide, al contrario, te echaré de menos, mucho. Te lloraré y sentiré que sin ti me falta el aire. Pero no voy a ser egoísta y quedarme, prefiero irme, apartarme, dejarte ser. Me voy a ir, aunque eso no cambie nada, no espero que lo entiendas, ni que lo aceptes. Solo espero. Como espero ahora, como llevo esperando desde hace tiempo. Porque me he dado cuenta de que al fin y al cabo, es lo único que se hacer. Así que me voy, aunque siga esperándote, aunque siga pensándote, me voy. 

miércoles, 1 de octubre de 2014

Soltar el aire y volver a respirar.

A veces hay que dejarse llevar y ya está. Soltarlo todo, las palabras son como el aire que debes soltar. Pero muchas veces te dejas llevar, intentas entrar dentro de ti y descubres que no, que no puedes. Entras y sientes un enorme vacío, a veces ni sientes. Dejarse llevar no es sencillo, a veces las cosas son tan feas que es mejor guardárselas. No sé, últimamente todo está muy oscuro. En mi interior digo. Me estoy guardando muchas cosas y no creo que sea bueno. Me estoy asustando, porque me he acostumbrado a colocarme la sonrisa ante el espejo, a hacer como que todo va bien. Y tengo miedo. A veces me cuesta incluso respirar, me tiemplan las piernas y comienzo a andar torcida, tengo miedo de tropezar y volver a caer, hondo, muy hondo.
Pero realmente, ya he caído, no dejo de caer. Y ya me he pegado contra el suelo, no puedo permitir volver a romperme, entonces pienso en no pensar, en dejarme un poco, en olvidarme, en borrar las lágrimas. Pero lo único que hago es matarme más, guardar el dolor. Y algún día ese dolor estallará y me romperé, y tu seguirás sin estar. Las lágrimas se acumulan, no se borran. Hacerse la dura no va conmigo, quien me conoce bien sabe que nací en una caja en la que ponía bien grande FRÁGIL. Lo que pasa es que las sonrisas falsas me salen muy reales, y claro pues a veces parece que me tomo todo bien y que si me río es porque no duele. Y no culpo a nadie más que a mí. Estoy volviendo a protegerme de mí, como hace tres años, y no quiero que piensen que soy dura, no quiero que me teman. A veces me cuesta tanto ser yo, la gente se ha acostumbrado a ciertas cosas, y cuando entran en mí, a veces se asustan.

Porque el amor cuando no muere mata, porque amores que matan nunca mueren.

Porque creo que lo realmente importante en la vida, es tener a alguien que te haga sentir vivo. Que te haga sentir alguien. Pero lo cierto es que las luces se apagan, mis ojos se cierran y mi corazón va cada vez más lento. No es por nada del otro mundo, es que el no poder tenerte me está matando. Y el no ir y decirte que te necesito, también. Es cierto que puedo ir y decirte que te quiero cuando me de la gana, pero no voy a ir. Y no, no es por orgullo, yo de eso, cuando se trata de gente a la que quiero, no tengo. Es simplemente porque no sé si a ti te importa o no, y necesito saber que por lo menos, aunque sea un poco, tú también me piensas. Aunque lo único que hago esperando a que vengas, es matarme más, sabiendo que no vas a venir. Una vez leí que no responder también era una respuesta, pues que no vengas también lo es. Y no sabes lo duro que es esperar a que un día necesites hablar conmigo, tanto como yo lo necesito. Esperar a que después de pasar por mi lado, gires la cabeza para verme. Esperar a que las cosas vayan mejor. Esperar a que esto acabe. Esperar, esperar, esperar... Esperar algo que nunca llega. 

martes, 30 de septiembre de 2014

Me he automedicado con tus sonrisas.

Puedo aceptar que lo más bonito que me hubiera podido pasar en la vida, no pueda ser. Puedo aceptar que no me quieras. Puedo aceptar que no te apetezca hablar conmigo. Puedo aceptar que seas feliz sin mí. Puedo aceptar todo lo que quieras que acepte, pero ten en cuenta que aceptar las cosas no quiere decir que no duelan. Porque entiendo que las cosas son como son y punto, pero luego por dentro de mi algo muere, algo que quizás jamás vuelva a vivir. Entonces, comprendes que probablemente no podrás volver a sentir algo así. Porque creo que cuando esa persona llega, se siente. Y desgraciadamente he sentido que has llegado y algo dentro de mí se ha muerto. Pero no te preocupes, porque no ha dolido, me he automedicado con tus sonrisas, y créeme que no hay mejor medicina. Has llegado y lo he notado, porque allá por donde voy, solo busco tu mirada, pero soy un poco desafortunada.

 Sé que por más que te espere, nunca vas a venir, pero es que me da igual. Me da igual que nunca me vayas a querer, me da igual el dolor que me puedas causar, me da igual todo. Porque si estallase una bomba atómica y a mí me pillara contigo, me daría igual. Me da igual que me matarás varias veces. Me da igual, porque te antepongo ante cualquier cosa y es por eso que no puedo renunciar a ti tan fácilmente. Porque no sé decir ‘’no’’ cuando el corazón está gritando un ‘’sí’’. La taquicardia que me provocas no se borra como si nada. Porque lo sé, he intentado dejar de quererte tantas veces, que ya ni siquiera siguiendo los pasos para olvidar, ni retrocediendo en el camino dejo de quererte. Y no sé si es bueno o si es malo. Ya no sé nada más aparte de aquel  te quiero que te dije, el mismo que sigo sintiendo, pero un poco más fuerte.

viernes, 26 de septiembre de 2014

Como me gustaría compartir la respiración contigo y traerte de vuelta.

Hace tiempo que no te escribo, pero te pienso todos los días. Aunque lo cierto es que no sé llevarlo y creo que nunca voy a poder. Cuando te pienso demasiado duele muchísimo, como el primer día. Porque de repente todo se derrumbó, una bomba estalló en mi interior. Todo se fue. El sueño de volver a tenerte se esfumó, y si se esfuma un sueño…

Como me gustaría compartir la respiración contigo y traerte de vuelta. Un vacío lleno de recuerdos me ayuda, pero que injusta es la vida y como te necesito. No voy a decir que lloro cada noche, porque no es cierto. Solo lloro cuando pienso mucho y siento que todo es una mierda, cuando recuerdo los momentos vividos contigo, también. Y hoy he soñado contigo y he sentido que te echo mucho más de menos que lo que creía.


Hay tantas cosas que me gustaría decirte, que nunca te dije. Y es que hay personas que te sacan una sonrisa solo con respirar y tú eras una de ellas, pero lo mejor de todo, es que sacabas sonrisas a todo el mundo y eso sí que no lo hace cualquiera. Eras tan sencillo que te hacías querer muchísimo. 

Cuando salgo a mirar las estrellas, siempre hay una que brilla más que todas las demás y pienso que eres tú. Porque brilla tanto como lo hacia tu sonrisa, entonces le sonrío y cierro los ojos fuerte para verte, a veces se me escapa un te quiero, otras lo digo para mis adentros. Porque aunque el telón de tu obra esté cerrado, a veces me asomo para recordar tu olor y tu voz.
Siempre vas a estar en mí, pequeño teatrer. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

No podía ver más allá de tus pupilas, porque jamás me dejabas pasar.

No puedo acostumbrarme a esto. Otra vez. Duele. Un día soy tanto y otros tan poco. No puedo acostumbrarme y deberías entenderlo. Porque yo ya no sé si tu prefieres seguir sin mi o no. No sé si esto ha llegado a tal punto, que te da igual. No sé si has decidido pensar que esto se ha vuelto una tontería o si has dejado de pensar que es una tontería y que quizás tienes que irte. Ya no sé nada. Aunque antes tampoco es que supiera mucho, no podía ver más allá de tus pupilas, porque jamás me dejabas pasar. No entendí nunca porque, si ya sabía que lo que había dentro no iba a gustarme, pero me daba igual. No sé si a ti te duele esto,  solo espero que no, porque si es que sí, no podría perdonármelo nunca. Necesito que lo entiendas, que me entiendas. Que me matas cada vez que me traspasas. Que si no soy para ti, no soy para mí.

Porque a ti no se te para el mundo cada vez que te miro a los ojos.

El pasillo olía a café y como casi siempre, me acordé de ti. Y me volví a plantear ciertas cosas. Sobre ti, digo. Sí, me pregunté que como era posible callarse cuando había tanto que decir. Así que decidí intentarlo. Intentar hacer como tú, como que no pasa nada cuando en realidad pasa todo. Pero no sé hacerlo sin romperme. Y sé porque. Porque  a ti no se te para el mundo cada vez que te miro a los ojos.  siempre dices que si tengo algo que decir que te lo diga, entonces luego me he preguntado si es que tú no tienes nada que decirme. Y a lo largo de la tarde, pensando en esto último, he caído en la cuenta de que probablemente no. Por la misma razón que antes. Al fin y al cabo todo es por lo mismo, el verbo querer y poder no es posible cuando se trata de dos personas, que no están de acuerdo. Una tan ‘’te quiero’’ y otra tan ‘’deja de quererme’’.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Vuelve una última vez.

- Tienes que entenderme.
- ¿Y te crees que no lo hago? ¿Te crees que no sé cómo están las cosas?
- Si lo entendieses, habrías respetado lo que te dije.
- Que lo entienda  no quiere decir que deje de sentir.
- Ya lo sé, pero…
- ¿Sabes que es lo que pasa? Que el que tendría que entender eres tú. Tendrías que entender como me  siento cada vez que me dejas con la palabra en la boca, como me siento cada vez que hablas de lo  feliz que te hace ella.- le corté.
- Pero, ya sabes lo que hay. – me contestó apartando la mirada.
- ¿Qué ya sé lo que hay? Eres un cobarde dije empujándolo.– un cobarde...
- Por favor, no me hagas esto.– dijo agarrándome los brazos, para separarme.

Y le besé, con toda la rabia y amor del mundo. Y le dejé claro que le quería más que a nadie, sin importarme nada. Le besé con lágrimas en los ojos, quería que se diera cuenta de que para mi él lo era todo. Solo quería quererle y quería que lo supiera. Pero el me apartó, suspiró y se fue. 
Roto. Todo roto otra vez. ¿Cuánto tiempo seguiremos así? Es como si cada vez que las cosas van mejor, buscamos cualquier pequeña excusa para empeorarlo todo. Porque ya no sabemos lo que es mejor, si hacer lo que sentimos en cada momento o si contenernos y no decir palabra alguna cada vez que estamos juntos.
Vuelve una última vez. Vamos a hacer las cosas bien.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El peor y más bonito error.

Que lo siento. Siento haberte dicho lo que sentía, haberte dicho lo más bonito que podía sentir. Lo siento, siento haberme enamorado de ti, siento quererte al despertar, al acostarme, al soñar. Siento quererte conmigo, siempre. Siento necesitarte. Siento tanto todo esto, que no te lo podrías ni creer. Porque a mí también me duele saber que enamorarme de ti ha sido el peor error de mi vida, el peor y más bonito error. Me duele ver que tú y yo jamás seremos un nosotros, que tu no quieres otros labios que no sean los de ella y que yo solo quiero los tuyos. Duele ver tu mirada cuando hablas de ella, que es la misma que la que tengo al hablar de ti. Duele, aunque suene egoísta, verte feliz sin mí. 

La carretera hacia tu sueño.

Miénteme y dime que tienes tantas ganas de mí, como yo de ti. Miénteme y bésame. Miénteme y dime que me quieres, aunque sea solo un poco. Miénteme, miénteme, miénteme. Haz como si todo fuera bien, como si mi boca fuera la que mejor sabe de todo el universo, como si mis caderas fueran las curvas de la carretera hacia tu sueño. Haz de esto tu canción favorita, haz de mi algo tuyo. Hazme sentir que juntos podemos. 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Entonces, el tiempo se congela.

Y ahí estabas, con esa sonrisa que no te la quita nadie. Mirando a todos lados, hasta que has chocado con mi mirada. Algo ha cambiado, no hemos apartado la vista, tus ojos en los míos, los míos en los tuyos. ¿Pero que nos está pasando? ¿Desde cuándo hacemos esto? ''Mírame lo que quieras, pero no me sonrías'', he pensado. Pero lo has hecho, sin quererlo, se te ha levantado la comisura derecha y luego la izquierda. Y seguías mirándome. He tenido que hacerlo, he tenido que apartarte la mirada, debes entenderlo, no puedo estar tanto tiempo sin aliento. Aunque tu también la has apartado, al mismo tiempo que yo. Como si nos hubiésemos dado cuenta de que no estaba bien, pero tampoco mal. No sé, creo que no es malo privarse de los pequeños privilegios de la vida, como andar descalzos, sentir el viento en la cara mientras vas en el coche, mojarse el pelo por la lluvia, los atardeceres, cantar tu canción favorita cuando suena en la radio, un beso de buenos días, un abrazo o mirarte y que se congele el tiempo.


No sé, y si...

Lo imposible solo tarda un poco más.

Es más sencillo de lo que parece, eso de los imposibles, digo. Que a veces todo es menos complicado si dejas de pensar tanto. Si te dejas llevar, que al fin y al cabo es de lo que se trata esto. Si cierras los ojos y te dejas guiar por alguien,  por algo o por tú corazón, todo puede ser  más hermoso. Cuando nos enamoramos, somos como niños, aunque es cierto que muchas veces vemos las cosas de una manera más madura. Y digo yo, que los imposibles son más sencillos si no piensas que son imposibles. Aunque es complicado, no voy a mentir. Un imposible es como un muro de hormigón entre dos personas. Y cuesta tirarlo. Pero no tanto, si me ayudas.

Lo que intento decir con esto es que quizás lo imposible solo tarda un poco más, por eso al escuchar la palabra imposible nos tiramos para atrás, porque a nadie le gusta esperar.

Pero yo te espero, durante toda mi vida, si es necesario.

sábado, 6 de septiembre de 2014

No voy a poder vivir sin ti.

Estaba mirando el mar, estaba tranquilo, tenía sus tres tonalidades, hacia algo de viento. Yo me perdí en el horizonte, en esa pequeña linea que divide el mar del cielo. Viniste por detrás y te sentaste a mí lado:
      - Está bonito el mar, ¿eh?
      - Sí, bastante bonito.
- ¿En qué piensas?
- Va a ser difícil cuando esto acabe.
- No pienses en eso ahora.
- Ya, pero no puedo evitarlo. ¿No te da pena?
- Sí, pero ya estoy acostumbrado.
- No creo que puedas acostumbrarte a no verme cada día, a no estar presente en mis viajes astrales, no creo que puedas estar sin mí.
- Es cierto.
- ¿El qué?
- Lo que has dicho.
- ¿Qué he dicho?
- Que no voy a poder vivir sin ti.
- Me gusta como suena.


Pero lo cierto es que el mar no estaba tan bonito, pero lo parecía porque estabas conmigo. Y tú haces todo más bonito. Tenerte cerca es como tener una dosis de felicidad, como volver a vivir. Éramos niños, olvidándonos de todo, disfrutando cada momento. Sin privarnos del pequeño privilegio de mirarnos sin miedo, de mirarnos sin apartar la vista. Sin privarme de quererte, sin privarte de dejar quererte.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Puedes cerrar tus ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar tu corazón a las cosas que no quieres sentir.

Ayer a las doce y cuarto de la noche, cogí un boli y taché el último día de verano. Arranqué la hoja del mes de agosto del calendario y decidí escribir atrás, no escribí nada del otro mundo, simplemente escribí una verdad que ojalá hubiera sido mentira. La verdad de que he contado los días que quedaban para vernos desde los últimos dos besos. La verdad de que te he pensado todos los días. La verdad de que no te he olvidado. Porque puedo dejarte de amar, pero no te puedo olvidar. Puedo decir tu nombre con desgana, tocar tu mano sin dejar de respirar y hablar de ti como si fueras un completo desconocido. Puedo decirle al mundo entero que ya no te quiero, que fuiste un capítulo de mi vida, que no quiero verte, decirle que hay millones de chicos que te dan cien mil vueltas. Puedo engañarte. Pero yo no me puedo engañar. No puedo mirarte así sin más, como tú me miras. No puedo escuchar tu nombre sin temblar. Puedo decir que no te quiero, pero cada vez que pasas por mi lado siento como el corazón se encoge, crecen mariposas en mi estómago, se pone ese nudo en la garganta, se me ilumina la mirada y dejo de respirar, por si ese instante se va en un suspiro. Puedo controlar mis palabras, pero no lo que siento. 

lunes, 18 de agosto de 2014

Demasiado cobardes como para respirar después de que alguien te diga que te quiere.

Recuerdo haber tocado el cielo y haber ardido en el infierno. Recuerdo que te tenía enfrente, mirándome a los ojos y que te dije ‘’te quiero’’. Recuerdo que a ti también se te paró el corazón. Porque a todo el mundo le pasa, somos demasiado cobardes como para respirar después de que alguien te diga que te quiere. Somos demasiado cobardes para todo lo importante. Cobardes para amar, cobardes para perdonar, cobardes para ser sinceros, cobardes para besar, cobardes para hablar, cobardes para sentir, cobardes para dejar ir, cobardes para olvidar. Y es normal, las cosas importantes acobardan a todo el mundo. Porque nacemos sabiendo vivir y enseguida aprendemos las cosas importantes, como querer, hablar, sentir o caminar. Pero dime si hay alguien que nazca sabiendo como dejar ir, como olvidar a alguien. A alguien que te enseña lo bueno de la vida. Dime como se deja ir a la persona que más quieres, como se olvida a quien es la razón de tus sonrisas.

lunes, 11 de agosto de 2014

No se acaba el amor sólo con decir adiós, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.

Lo cierto es que desde que nos dijimos el primer hola, sabíamos que teníamos fecha de caducidad. Y esta fecha se está acercando. Y lo odio. Porque sé que tendré que decirte adiós y que tú me dirás que seguro que volveremos a vernos. Pero y a mi qué. A mí lo que me importa es que no vas a volver a ser mi rutina en mi vida. Que como mucho te veré una tarde al mes, cinco minutos para contarnos como nos va.

Pero por aquel entonces yo ya tendría que haberte olvidado.  Tendría que verte solo como lo que realmente eres. Tendría que dejar de soñarte. Tendría que dejar de sentir. Aunque lo cierto es que, ya tendría que no sentir nada ahora mismo.


Ojala pudieras prometerme que todo seguirá igual. Pero ambos sabemos que no.

martes, 5 de agosto de 2014

Ojos tan normales como cualquier otros, pero son los ojos donde yo me encuentro.

Sus ojos eran de color tierra, siempre medio cerrados. Ojos oscuros con la lluvia, claros con el sol. Ojos insignificantes para el mundo, ojos con vida para mi. Podrías mirarlos durante toda la eternidad y te seguirían pareciendo unos ojo normales. En cambio yo los mire tan solo un momento y me transmitieron más que cualquier ojo del color del cielo o del mar. Me miró y pude ver esa mirada. Sí, esa mirada que te hace ver que todo vale la pena. Esa mirada de la que no te puedes olvidar, porque siempre esta en el reflejo de tus pupilas. Esa mirada vacía para algunos, llena para otros. Mirada que alivia, mirada que sana, mirada que te da vida.
Además quiero que sepas una cosa, cuando miro la luna, cuando miro las estrellas, cuando miro las nubes, el mar, la arena, cuando miro cualquier cosa insignificante, todo me lleva a ti.

Si digo que te quiero mucho, se me hace poco.

Ni he contado los días que llevo sin ti, ni los te quiero que me quedan por decir. Tampoco he contado las veces que te pienso, ni las que te sueño. Pero eso no ha cambiado nada. Tuve el poder de olvidarme de ti y no pude, así que decidí darle al tiempo el poder de olvidarte. Pero el tiempo no es magia, ni si quiera oro. El tiempo es vida, y la vida pasa. Pasan los días y solo se que te sigo pensando. Incluso más fuerte que antes. Y sé que no puede ser tan malo cuando me hace(s) sentir viva. Porque ahora sé que ni el tiempo, ni la vida, ni otros, ni tú, ni yo tenemos el poder de borrarte de mi memoria.

martes, 17 de junio de 2014

Creo que es amor no poder mirar directamente a sus ojos.

Sé que estas fuera de mi alcance, que en la vida. Pero también sé que te quiero. Que te quiero como nunca había querido a nadie. Sé que has estado ahí en muchos momentos difíciles, que me has calmado. Sé que te necesito más que nada en este mundo, que podría vivir sin oxígeno, pero no sin ti.
Pero tengo miedo, miedo de que llegue otro y no me haga sentir ni la mitad de lo que siento por ti. Porque cariño, no poder tenerte me mata, pero se llevarlo. Porque sé que vas a estar ahí, siempre. Porque quiero creerte cuando me dices que por nada del mundo quieres hacerme daño, cuando me dices que no te has separado, que nunca lo harás.
¿Sabes por qué confío? Porque cuando hablamos me coges de la mano para tranquilizarme y eso nadie lo había hecho antes. Porque me dices que te abrace y vuelvo a encontrarme, cuando más perdida estaba. Porque te quiero y prefiero que me duelas a un centímetro que esperar a que la distancia cure las heridas.


viernes, 6 de junio de 2014

Your words in my head, knives in my heart.

No puedo dejar de preguntarme qué es lo que he hecho; porque han pasado meses, pasan semanas, pasan días y todo sigue igual. Porque me quitaste las fuerzas de hablar, porque tengo miedo, porque se que ya no es lo mismo (ni tú tampoco). Porque por una pequeña razón que tenga para decirte que te has distanciado, tú tendrás mil y una para decirme que la que se ha distanciado he sido yo. Tengo miedo, miedo de que no me creas, miedo de no poder decirte lo que siento. Tengo miedo de lo que podrá pasar.
 La gente se preguntara por qué sigo con esto, que por qué no he puesto un punto y final; pero es que jamás podrán entender que no puedo, porque tampoco pueden entender cuántas veces me siento sola porque él ya no está, no pueden entender que sin él estoy perdida.

Sabía lo que podía pasar, que podía perderte, pero nunca pensé que dolería tanto. He intentado entenderte muchas veces, pero no me cabe en la cabeza que hayas pasado de decirme que no querías hacerme daño a no dirigirme la palabra, ni siquiera para decirme un simple hola. La cagué, la cagué mucho. Hice cosas que no debía, cosas de las que me arrepiento cada día y te lo dije. Te pedí perdón y tú dijiste que no importaba. Creo que había suficiente confianza como para mirarnos a los ojos y decirnos que las cosas no podían seguir así, pero tú lo que hiciste fue mirarme a los ojos y decirme que no habías cambiado. Yo como siempre callé, ya no podía seguir ahí, la presión me podía, como cada día, tenía que salir de allí y lo hice. Supe que no eras tú, que habías cambiado. Y me odié y me sentí culpable. Y sigo sintiéndome culpable de esta maldita situación.  
''I can hold my breath
I can bite my tongue
I can stay awake for days if that's what you want.''

miércoles, 28 de mayo de 2014

'Duele demasiado esperar y más si sabes que no va a volver nadie para buscarte.'

Dieron dos golpes a la puerta, abrí y estabas tú. Tenías la cabeza gacha, los ojos cristalinos y podía oír tu corazón a doscientos kilómetros de mí. Apoyaste una mano en el marco y te pregunte que hacías, tú respondiste que habías venido a verme. Te deje pasar, dejaste la chaqueta en el pomo de la puerta del comedor y te invite a ir a mi cuarto. Nos sentamos en la cama y hubo unos segundos de silencio, hasta que dijiste que esto te dolía tanto como a mí. Decidí no decir nada, era demasiado irreal. Pero continuaste diciéndome que las cosas habían cambiado y que necesitabas que volvieran a ser como antes, que por muy imposible y complicado que fuera me querías. Se me escapó una sonrisa y como de costumbre me mordí el labio inferior. Cogiste mi mano y te acercaste. Dijiste que me necesitabas. Agache la cabeza y me acariciaste el cuello, te miré y cerraste los ojos, te fuiste acercando poco a poco…

Y de repente sonó el despertador. Otro maldito sueño, otra maldita ilusión. Otra vez te esfumaste, cuando más cerca estabas más lejos te ibas. No tenía ganas de levantarme, di media vuelta y me cubrí con la colcha. Pensé en ti, como de costumbre. Tenía ganas de llorar, pero no podía evitar sonreír por esa pequeña ilusión. Suspiré, abrí los ojos y olvide ese sueño. Me esperaba otro día con nada nuevo, tú como de costumbre estarías muy lejos de mi.

Estamos muy lejos de lo que éramos o al menos creíamos ser.

Las nubes invadían el cielo, el sol no aparecía y me acordé de ti. Salí a la calle y el aire fresco me puso los pelos de punta como cuando mis labios rozaban tus mejillas. De repente empezaron a caer gotas de agua, caían en mi cara, en mi pelo, resbalaban por mis brazos y no me importaba, la lluvia me recordaba a ti. No sé muy bien por qué. La lluvia oscurecía todo el cielo, hacia noche el día, era algo único que pasaba de vez en cuando. Como tú, como lo que me pasa cuando estoy contigo. Eran las cinco y cuarenta y siete de la tarde y había empezado a llover, y yo también quería llover. Necesitaba descargar la lluvia que se acumula en mis ojos, pero no lo he hecho. He vuelto a prometerme que mañana sería el día en el que me armaría de fuerza e iría a decirte que odio esta maldita situación de sentirme transparente cuando paso por tu lado. Que ilusa, para que engañarnos, la fuerza es el pie del que cojeo últimamente. Y así desde hace un tiempo, pero si no tengo la fuerza es porque tengo un miedo terrible a perderte, aunque creo que eso ya lo hice hace tiempo, no quiero volver a cagarla. Porque al final es lo mismo de siempre;  hablaremos las cosas, los tres primeros días haremos como si todo fuera estupendamente, pero de repente, seré una desconocida. Estamos muy lejos de lo que éramos o al menos creíamos ser. Ya lo dije, que aquel adiós iba a ser doloroso, y además largo. De los que te dejan una pequeña cicatriz aunque la herida se cure. Un adiós que olvida todo. Y empezar de cero tampoco se me da muy bien. En realidad no sé si hay algo a parte de quererte que se me dé bien; y si lo hay, lo he olvidado.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Porque si te pierdo, yo no me encuentro.

No me sale, hacer como que no pasa nada cuando sí que pasa. Cuando no puedo mirarte de otra forma que intentando decir que vuelvas, que te quiero. Hace algún tiempo que me gustaría darte las gracias por las veces que has estado, pero hace algún tiempo que cuando giro la cabeza para agarrarme a algo y no caer, no está tu mano. Puedes pensar que fue por eso por lo que me enamoré, porque intentaste ayudarme, porque estabas para abrazarme y decirme que todo iría bien. Pero eso no es cierto. Yo te mire a los ojos, te mire sin miedo y descubrí que tenías un mundo en ellos. Supe que no solo encajarían bien nuestras manos, sino que tu sonrisa encajaba como ninguna con mi corazón y llenaba ese vacío.  Después descubrí ese hueco perfecto que hay en tu pecho, en el que me apoye una vez que estaba perdida y me ayudaste a encontrarme. Aprendí a sobrevivir cada vez que me sonreías y se me cortaba la respiración.


Aprendí a vivir así, como vivo ahora, queriéndote.

lunes, 19 de mayo de 2014

''Las palabras se las lleva el viento''.

Había vuelto a caer. Confiaba en él, me dio razones suficientes para hacerlo. Pero ¿Qué pasa cuando no cumple sus palabras? ¿Qué pasa cuando te deja caer? ¿Qué pasa cuando gira la cabeza y mira solo para él? ¿Qué pasa cuando decide desconocerte? ¿Dónde encuentras razones para confiar? ¿En qué nos hemos convertido? ¿Acaso somos dos simples desconocidos que se conocen más de lo que creen? ¿Qué somos?
Te he puesto por encima de todo y de todos. Eres el primero, pero eso es algo que ya lo tienes más que claro.
¿Sabes qué pasa? Que no sabes lo triste que es esto. Tener un nudo entre el pecho y la garganta que no te deja decir ni una sola palabra a la persona que una vez miraste a los ojos y le dijiste ''Te quiero''.

viernes, 16 de mayo de 2014

Lo único que quería, lo único que te pedía era que no te fueras.

Camino a tu lado y apartas la cabeza. Te miro a los ojos y me traspasas con tu mirada. He estado sentada día tras día esperando a que las cosas volvieran a ser como eran. Pero todo sigue igual. Un día dijiste basta y se acabó. Soy un fantasma que te persigue cada día intentado decirte que te quiere. Ojalá pudiera mirarte a los ojos y decirte que te has equivocado, que lo único que has hecho es hacerme más daño. Dijiste que no querías verme mal y cambié, me olvidé de todos los problemas y decidí hacer lo que me pediste, por ti, por mí. No quería que te sintieras culpable. Lo único que quería, lo único que te pedía era que no te fueras. Pero hiciste oídos sordos.

Nadie en este planeta tiene idea de cómo es ser transparente para la persona que quieres. Cuando no hay nada. Cuando notas que se ha acabado. Que ha llegado el momento. Que no quiere saber nada de ti. No tener ganas de nada, sentirte sola, impotente, débil, insuficiente, insegura. Sentirte nadie para quien es todo para ti. Pero la gente es así. Te dice que no quiere hacerte daño, que quiere lo mejor para ti; pero a la primera de cambio se pira. Sin avisar.

Entonces me entran ganas de huir, irme lejos. A otra ciudad, a otro país. Lejos no importa donde, lejos. Pero tendría que renunciar a todo y a todos, olvidarte y olvidarme. Empezar de cero. Otra vida, otro mundo, otra gente. 

sábado, 19 de abril de 2014

Al fin y al cabo solo somos dos desconocidos que se creen conocidos porque un día intercambiaron abrazos, risas, besos, caricias.

A mí es que me hacen gracia cuando dicen que no hay nada perfecto. No sé es que yo miro tu sonrisa y me pierdo en ella. Es la pura perfección, me sé de memoria donde empieza y donde acaba, pero si te besara, no encontraría la salida. Yo también decía eso de que nada es perfecto y que todo es posible. Pero es que tú me haces cambiar de opinión. Cuando estoy contigo descubro que la perfección existe y sé que los imposibles también.

Yo no quería esto, porque soy la típica que cuando se enamora no sabe dar marcha atrás, la que se pierde en cada sonrisa y luego se dedica a pensar cómo serían sus besos, cómo sería despertar apoyada en su pecho, cómo sería esa bonita historia de amor. Soy quien se vuelve loca sabiendo que nunca te tendrá y se dedica a escribir mientras sueña en un futuro mejor, ya no sabe si contigo o sola. Porque hay veces en las que creo que sin ti no hay nada y que si esto no puede ser contigo, tampoco puede ser con nadie más. Qué se yo, si es que nunca me había enamorado de tal forma, no sabía lo que era perder las sonrisas para dárselas a alguien, tampoco sabía que podía llegar alguien que cambiara todas tus expectativas.


Ahora ya estoy caladita por ti. Sí, como el frío cala hasta los huesos, pues así eres tú, que me calas y me haces tiritar. Aunque a veces te pongas insoportable, con esa actitud chulesca y empieces a comportarte como un borde, aunque a veces duelas, te quiero.

''Porque a mí no se me ocurre cerrar la puerta. No tengo cojones ni suficiente autoestima para aceptar que, en la vida, lo más bonito que podrías sentir por alguien no siempre es correspondido. Me da demasiado miedo todo eso. Me da demasiado miedo reconocer que tengo las manos llenas de un montón de cosas que para ti están vacías. Y que nadie en el puto mundo podrá cambiar las cosas. Nadie. En todo el puto mundo. Y entonces tiemblo.''

Yo te grabo en mi cabeza cuando no paras de reír.

Tu olor se ha quedado en mi interior. Cierro los ojos, respiro y te siento. Cierro los ojos fuerte, como cuando estoy entre tus brazos, como cuando nada más existe, como cuando me das dos besos, como cuando sueño contigo. Cierro los ojos fuertes para que no te vayas, para encerrarte en mi pensamiento, para tenerte. Cierro los ojos y sonrío, como cuando te miro, como cuando cantas, como cuando ríes. Abro los ojos y te miro. Te miro y solo sé que te quiero. Y sigo mirándote y me entran ganas de besarte. Entonces me pillas y noto como mis mejillas enrojecen y lo odio, porque me delatan. Y te ríes y el tiempo se para. Me muerdo el labio, agacho la cabeza.


Estoy perdida, otra vez. Perdida en tu mirada, en tu sonrisa. Perdida en aquel abrazo, en el que volví a cerrar los ojos, volví a apoyarme en tu pecho y a olvidar todo. 

jueves, 20 de marzo de 2014

¿Hasta cuándo resistiremos la presión, sobre la garganta, de una verdad que poco a poco va desgastando nuestra sonrisa?

¿Nunca habéis callado tanto que os ha arañado? Sí, un arañazo de los que te dejan cicatriz. ¿Nunca os habéis sentido hundidos por tener que esconder lo que te encantaría gritar a gritos? ¿Nunca os ha entrado ganas de salir corriendo y esconderte por lo que van diciendo? ¿Nunca os habéis sentido solos? ¿Nunca os ha pasado que no sabéis donde queréis estar?

Yo hace tiempo que sufro de esto, de intentar encontrar que parte está apagada en mi interior. Hace algún tiempo que no sé cómo pedir ayuda, porque una ya se cansa de intentar creer que no ha caído, y si no empiezas por aceptar que estar hecha una mierda, nunca podrás levantarte. Pero es que ya no hay nadie que vaya y te de un abrazo sin que tú se lo pidas,  ya nadie sabe cuántas lágrimas esconden las sonrisas. Y digo que no hay nadie, porque ya no estás tú ahí. Y eso fue lo que me hizo caer, pero es que he estado tanto tiempo viviendo en la mentira… Caí, caí y caí. No se escuchaba nada solo la soledad. Solo veía tu  sonrisa. Y yo seguía cayendo, hasta que toque fondo. Y vaya, lo tocamos a la vez. Tú te hartaste de mí, cuando yo solo podía contigo.

sábado, 15 de marzo de 2014

Lo siento, olvidé el significado de olvidar.

Debes saber que lo intenté. Que hubo muchos días en los que hacia cualquier cosa por no pensar en ti. Noches en las que odiaba no poder dejar de pensar en ti. Lo intenté, intenté olvidarte e incluso intenté olvidarme. Pero no hubo resultado. A la mañana siguiente siempre me despertaba con algún sueño, que nunca acababa, en el que siempre aparecías. Siempre encontraba una canción que me recordaba a algún momento vivido contigo. Siempre encontraba una fecha, un libro, cualquier pequeña estupidez que me hacía pensar en ti.
Así que no me digas que no intente olvidarte, porque lo intenté y no hubo resultado. Lo intenté y no pude. Por eso comprendí que probablemente ya no pudiera sin ti. Puede que no estuviera preparada para olvidar, puede que ahora tampoco lo esté. Pero por muy jodido que sea esto, te aseguro que me mantiene en pie. Que no me importa lo imposible que pueda llegar a ser, que te quiero y no sé cómo no hacerlo. Puede que en dos años todo cambie, pero ahora mismo te necesito tanto como al oxígeno. Porque mientras estaba olvidándote, mientras estaba sin ti, sentía que no tenía nada y que la vida, los días, pasaban y pasaban lentos y yo no te tenia. Por eso no puedo ni quiero olvidarte, porque muchas veces eres el único da sentido a mi vida y siento que sin ti, no hay nada.

He intentado olvidarte pero siempre recordaba el día en que te conocí, la primera vez que hable contigo. Recuerdo, cuando te conocí de verdad, cuando tus buenos días se convirtieron en rutina, cuando lloraba de la risa. De esto hace simplemente dos año, pero no fue ahí cuando me enamoré. Meses más tarde, cuando apenas quedaba un mes para que volvieses a ser rutina, empecé a soñarte. Y yo no entendía nada, pero no tuve que esperar mucho para entenderlo. Aquella tarde, en la que yo le daba vueltas en mi cabeza a que era lo que sentía, aquella tarde en la que yo te miraba mientras hablabas enfadado y entonces tú me miraste. Aquella tarde, me di cuenta de que lo que sentía era más grande de lo que pensaba. Me miraste y el tiempo se paró, también mi corazón. Los días, a partir de aquel momento, se volvieron largos, increíbles y maravillosos a tu lado. Los otros en los que no estabas eran terribles. Y aquello fue creciendo y tú estabas siempre en las malas y esto crecía sin que tú lo supieras y sin que tú quisieras. Y entonces pasó. Te lo dije y al principio todo era igual. Pero seis meses después, cambió. Diez meses después, sigo esperando un abrazó. Diez meses después no estas, como antes, en las malas. Diez meses después te echo de menos. Un año después, te quiero.

viernes, 7 de marzo de 2014

Porque quiero rehacer un mundo sobre tu boca e inventarme otras teorías.

Y se que si nos besáramos, serian unos de esos besos que duelen. Sí, esos que sabes que estas haciendo lo que no debes pero que te morías de ganas por hacerlo. Y sabes, esa es la única clase de besos que podríamos tener tu y yo.

Que estoy dispuesta a consumirme, si es en tu boca.

Cuando te pones de ese plan que odio, cuando me haces enfadar y me haces chillarte. Cuando te ríes porque me indigno, ahí es cuando más bonito estas. Cuando la sonrisa te sale sola, sin poder evitarla. Y creo que me he vuelto loca. Desde que te vi, claro. Pero hace tiempo que sé cuando tienes un día bueno, y cuando vienes enfadado. Sé cuándo te gusta algo, y cuando no. Sé la reacción que tienes con cada cosa. Sé cuándo sonríes, y cuando haces como si sonrieras. Y a lo mejor parezco una loca obsesionada por ti, pero te digo de verdad, incluso me atrevería a prometer, que esta vez no es obsesión, que te quiero y es amor.

¿Sabes por qué lo sé? Porque hace tiempo que se lo que me falta para ser completamente feliz, y eres tu. Porque descubrí que lo único que quiero es despertar y verte. Porque no hay otras sonrisas que puedan curarme, ni otros abrazos que me hagan olvidar. Y sobre todo, porque sé que tú ya eres feliz con otra, y lo entiendo porque solo con que tú seas feliz, una parte en mí se llena.  

Me encantaría sentir que tú también sientes. Y perderme en las curvas de tu sonrisa. Y luego sentir escalofríos por el caminar de tus dedos en mi espalda dibujando quien sabe qué. Y que me despiertes con un te quiero, nada de buenos días princesa, un te quiero. De los de verdad. De los que llevan los cinco minutitos más, para comernos a besos. Me encantaría, también, que todo esto en algún momento se hiciera realidad. 

viernes, 21 de febrero de 2014

Por el dolor, al que no guardo rencor.

-Estás perdida.
-¿Qué?
-Que eres un caso perdido, no tienes remedio ya.
-¿Por qué?
-Ese brillo en tus ojos, esa sonrisa que tiene miedo de salir, ese tic nervioso en la pierna, las uñas mordidas, las ojeras, siempre acariciándote los labios. Estas enamorada, hasta las trancas. Deseando que, ojalá, girara por esa esquina y viniera a decirte que le da igual todo lo demás, que lo único que quiere es estar contigo, que te abrace y te arregle. Deseando que llegue y haga que retires los dedos de tus labios, que él ya se ocupa de que estén bien cubiertos y de que no pasen frio. El brillo de tus ojos, que a veces son lágrimas y otras veces es ilusión. Los nervios de no saber si eso que deseas puede pasar o no… Enamorada hasta de la manera de girar su anillo…
-Bueno, al menos, estoy tranquila de no ser el único caso perdido, ¿no?
-…

miércoles, 19 de febrero de 2014

Come back.

Notaba como iba cayendo, poco a poco. A veces parecía incluso volar. Hasta que llego la caída. Hasta que me estampé en el suelo y noté como estaba rota. El suelo lleno de pedacitos de ti, rotos. Me has hecho daño, como nadie antes me había hecho, me has roto como nadie. Estoy ahogándome de todas esas palabras. Aquí me tienes sin poder abrir bien los ojos, porque las lágrimas los han sellado. Aquí me tienes sin ganas de sonreír, sin ganas de nada. Aquí me tienes inventando nuevos métodos para que mis lágrimas no caigan. Aquí me tienes empapando la almohada cada noche. Aquí me tienes rota, en mil pedazos. Sin saber cómo arreglarlo, sin saber el porqué de todo aquello.
 ''Si me tienes que olvidar, me olvidas'' me dijiste. Pero, ¿es que tú no te das cuenta de que no puedo? No puedo, porque eres quien realmente pone las sonrisas en mi rostro cuando las cosas van mal. Porque sin ti no me queda nada y lo estoy notando ahora mismo. Pocas veces había estado como ahora, pocas veces había sentido que mi cuerpo empezaba a sufrir terremotos por culpa de unas fuertes lluvias en mis ojos. 
Yo lo único que quería era que volvieras, que fueras ese que eras. Ese que cuando todo iba mal venia y me decía que no me preocupara que todo iría bien, ese que al darle las gracias me decía que no las diera que era lo que me merecía. Que lo único que quiero es que seas el de siempre. Pero ayer al mirarte a los ojos, al ver cómo y que me decías, noté que te habías ido. Y me entró miedo y empecé a temblar, apreté fuerte mi puño y chillé en mi interior mil veces que no, no y no. Que no estabas ahí, que no era real lo que decías. Pero sí que era real. Y yo sin ti no puedo, sin ti me muero. No hay forma de seguir así. Que ya no tengo ganas de dirigirme la palabra. 
Es más que quererte, más que querer estar a tu lado. Es más que todas esas tonterías. Es que tú me das la vida que me falta y eso nadie lo había hecho antes. Porque yo no quería encontrar a nadie, pero llegaste tú. Y entonces empecé a pensar que la vida contigo sería mucho más bonita, porque cuando me abrazabas, tus brazos eran como un escudo que me protegía de la mierda de ahí fuera. Y nadie, nunca, me había abrazado de esa forma.
Tampoco nadie antes me había roto de esta forma y supongo que es porque nunca antes había querido tan fuerte. Y es por eso que a ratos pienso que es bonito romperse por ti.
''Porque yo te tengo mucho cariño. Porque yo no puedo ayudarte. Cómo si me tienes que mandar a la mierda. Se lo he dicho. Me ayudarías mucho si estuvieras bien. Es que tu ya sabes lo que hay y te tienes que hacer a la idea. Porque cuando leo lo que me escribes, siento pena. No por ti. Pena porque se que estas sufriendo.''

lunes, 17 de febrero de 2014

Cry ,cry, cry...

Y decidió separarse. Huir de mi. Dejar todo lo que habia dicho alguna vez, dejar los abrazos que un dia le dio, olvidar las palabras que un dia le dijo, olvidar todo lo que alguna vez habian tenido. Y yo no soy capaz de aceptarlo, ni de creerlo. No soy capaz de entender que es lo que realmente he hecho para que hagas eso que haces. Para fastidiarme como solo tu sabes. Cómo has podido olvidarte de que fuiste tu quien me ayudó tantas veces. Hoy no me salen las palabras, porque no se como explicar algo que me mata. No sé cómo explicar algo tan triste.
''Hey there Delilah, you be good and don't you miss me. Two more years and you'll be done with school and I'll be making history like I do. You know it's all because of you.''

lunes, 10 de febrero de 2014

¡Arriba las manos! Esto es un abrazo.

Mírame. Vamos, hazlo. Sin miedo, que a mí no se me da tan bien enamorar con miradas. No apartes la mirada y acércate un poquito. Hasta notar mi respiración. Y ahora, cierra los ojos. Ciérralos, confía. No voy a hacer nada. Voy a observarte para saber cómo duermes, voy a escuchar tu respiración hasta aprendérmela de memoria. Para así, poder pensarte en las noches de desvelo, sí, en esas noches en las que a veces se llora y otras se ríe. Esas noches inútiles en las que por más que quiera y por más que lo piense no estas. Esas noche en las que cierro los ojos fuertes y recuerdo todos los abrazos que me diste para sentirlos. Esas noches en las que al final acabas durmiéndote teniendo una idea equivocada de los besos de futuro. Sí, una idea equivocada, porque no hay ideas de besos imaginarios. Y creo que ese es el gran problema, que pienso mucho en ti con el corazón y no con la cabeza. Pero perdóname por no saber pensarte con cabeza, mi única forma de pensarte es con el corazón, ese que a veces parece que solo late por ti, ese que a veces parece pararse para detener el tiempo cuando me miras. Perdóname cariño, pero es que estas precioso con los ojos cerrados aguantándote la risa. Perdóname por estallar a reír y perdóname si no entiendes nada. Tú solo abrázame, olvidemos el caos de ahí fuera.

domingo, 26 de enero de 2014

Soy quien se desnuca mirando atrás porque el futuro será duro si no estás.

-Dime, ¿cómo pasó?
-No sé. Supongo que poco a poco me fue ganando. Pero cuando de verdad lo sentí, fue cuando me miró y algo en mi interior se estremeció.
-¿Y cómo es?
-Era el que cuando peor estaba venia y me daba un abrazo. Quien me hacia desahogarme y me calmaba con un beso en la mejilla. Incluso cuando le dije que le quería, seguía ahí. Me dejaba apoyarme en su pecho y olvidarme de todo. Era quien me entendía o al menos hacia el esfuerzo. Era la persona que todo el mundo necesita, quien haría cualquier cosa por no verte llorar.
-¿Por qué me hablas en pasado, se ha ido?
-No. Bueno, no estoy segura.
-Así que lo que pasa es que el está, pero todo lo anterior se ha quedado en el pasado... ¿Y cómo lo llevas?
-Sí. Lo llevo, aunque por la noche no puedo evitar romperme. Porque yo nunca quise que esto pasara, pero por mi culpa ha pasado. Está claro que nadie controla de quien enamorarse. Pero es que a lo mejor, si podría haberlo parado. Quiero decir, si me hubiera separado a tiempo…
-Nada habría pasado. Cuando llueve muy fuerte, ni siquiera un paraguas puede evitar que te mojes. Por mucho que intentes parar el amor, siempre habrá algo que te lo recuerde y vuelvas a él. Lo mejor que puedes hacer, es dejarlo.
-Pero, tengo miedo de que nunca acabe…
-Acabará, llegará alguien.
- ¿Y cómo lo sabes?
-No lo sé, pero es lo que suele pasar.
- ¿Y si no pasa?
-Todo seguirá igual. Pero el intentara entenderte y volverá.
-Ojalá, porque le echo de menos.

jueves, 23 de enero de 2014

No hem oblidat, mai ho farem.

Te echo de menos. Cuando oigo tu nombre y me vienen todos los momentos contigo. Cuando entro en una clase en la que estuve contigo y recuerdo tu sonrisa. Cada noche, cuando nos reencontramos en el mundo de los sueños y te cuento como va esto y sonríes. Por la mañana cuando le doy el beso de buenos días a tu foto. Cuando llego al colegio y todo eres tú. Cuando oigo el valenciano y tu voz me viene a la mente. Simplemente te echo de menos siempre. Pero echar de menos no es no poder dejar de llorar, también se puede echar de menos sin lágrimas. Te echo de menos porque has dejado un hueco enorme en este mundo y por eso te sonrío, día a día. Tampoco quiero decir que no llore tu ausencia, pero siempre la acompaño de un sonrisa, como la que tú siempre tenías. Aunque todo esto ya lo sepas, no importa. Te echo de menos, te quiero y te siento.
Més lluny, haurem d'anar més lluny.
Més lluny, més lluny que el demà.   
Més lluny, lluitant per aconseguir.   
Més lluny, un futur per tu i per mi.  


Tenerte enfrente y hacerme un hueco en tu mente.

Todo es bonito hasta que te das cuentas de cómo son las cosas. Porque no me vas a querer nunca. Hay a quien le hace gracia y todo, es bonito ver cómo me quedo embobada cada vez que sonríes, como me muerdo el labio cuando hablas conmigo y la cantidad de estupideces que hago cuando te tengo enfrente. Pero me está matando poco a poco y no tengo ganas de nada. Porque esta vez sí, me has calado como nadie. Te prometo que tengo esperanzas y ganas de esperarte. Pero hay algo, que me mata y es que ahora se lo que es sentir, que cuando no estas con él hay una parte tuya que tampoco está. Y duele, duele hasta lo más profundo. Porque ya no sé cómo sentirme, si tu no me sientes. Digo que si no me quieres, no sé cómo quererme. Y nadie lo va entender, pero tampoco quiero que lo entiendan. No sé ni que decir, ni cómo explicarme porque esto me está rompiendo.  Esta angustia me paraliza.


Pero a pesar de que diga que me está matando, es lo que me da fuerza para levantarme. Eres por quien daría todo, porque te necesito como el agua para vivir. Eres mi oxígeno y cuando no estas me ahogo. Sabes, es increíble que a veces parezca que solo me correspondes en la distancia cuando por un instante creo que tú también me echas de menos. Pero yo te echo de menos incluso cuando estas, hoy he echado de menos robarte un beso, pero eso lo echo de menos cada día. No te puedo olvidar, porque sin ti no sé. Sin ti. Qué triste suena y que triste sería. La gente me pregunta si me daría igual ser la segunda, la otra; y sí, me daría igual. Porque olvidé que era eso del orgullo en cuanto te vi sonreír y supe que por ti perdería mi culo. A mí, con tal de estar contigo me sobra y lo sabes. Sin que me dieras ningún motivo, me arriesgaría. Olvidé el significado olvidar desde el primer diálogo que mantuve contigo. A veces, pienso en callarte o besarte; que viene siendo lo mismo. A veces, creo que te hago feliz y todo. No buscaba nada y resultaste ser todo lo que buscaba. 

miércoles, 15 de enero de 2014

No sé hacer nada bien, excepto esperarte.

Soy la típica que cuando acabo los deberes mete las hojas en los libro y no en el carpesano. Soy la que siempre tiene el armario desordenado y luego no encuentra nada. Soy la que deja las cosas en cualquier sitio del cual luego no se acuerda. Soy la que odia ponerse calcetines para dormir porque los pierde. Soy la que ser ríe o llora cuando no debe. Soy a la que se le cruzan los cables cuando tiene un día malo. Soy la que tiene la cabeza loca. Y sí, soy un desastre. Pero se, que soy la única que no dormiría en toda una noche por si acaso llamaras a mi puerta. La que se quedaría toda la vida esperando ese beso. Soy la que se tragaría todos los problemas y todas las tristezas por hacerte sonreír aunque fuese una vez al día. Soy la típica que lleva ojeras todos los días porque no le ha quedado claro eso de que hay que soñar menos y dormir un poco más. Soy la que se enamora perdidamente de un imposible. La que ve posibilidades donde no las hay. Soy  la piensa que quizá algún día dejarás el tabaco por mis labios. Soy yo y aunque me cueste decírtelo y a ti escucharlo, te quiero.

lunes, 13 de enero de 2014

A meterme de tu vida por las venas.

Cómo decirte todo lo que nunca vas a llegar a saber. Cómo decirte lo que no quieres saber. Cómo decirte que eres la primera persona que pienso al levantarme y la última al acostarme. Cómo decirte que sólo pienso en ti. Cómo decirte que ni tu ni nadie entiende, ni entenderá que cada día y cada noche pienso en ti, en tus labios y en su sabor. Cómo decirte que tengo unas ganas terribles de besarte y sonreírte entre beso y beso; de que choquen nuestros dientes. Cómo decirte que mi mano está hecha para encajar con la tuya o viceversa. Cómo decirte que dormiría contigo una, dos, tres e infinitas veces; simplemente por verte nada mas abrir los ojos o nada mas cerrarlos. Cómo decirte que iría sin pensarlo, pero que sólo espero a que me lo pidas. Cómo decirte que espero lo imposible y que no me doy por vencida. Cómo decirte que estoy harta de la gente que no entiende esto y pone caras raras. Cómo decirte que a mi me basta con que tu lo entiendas, que no me importa si no creen en el amor. Cómo decirte que quiero que vengas y mandemos a tomar vientos a todas esas personas que no entienden o no quieren entender. Cómo quieres que no te quiera, si te quiero sin querer. Y sin querer les miento. Cómo, dime cómo me quito estas ganas de callarte con un beso, sin que tenga que besarte y perder todo lo que hay.
Porque algo hay y eso no me lo puedes negar. Porque ni yo te he vuelto a mirar de la misma forma, ni tú a mí. No sé bien por qué. Tú sabrás, supongo; si eso algún día vienes y me cuentas que corre por tus venas. Por las mías sabes de sobra, que corres tú.
Llevo un año esperandote, no me he cansado y supongo que será la duda, que siempre lleva al error. Pero que error más bonito sería el nuestro. Porque aun que saliera mal, no podria llamar error, y creo o por lo menos espero, que tu tampoco.
Bueno,¿me besas o me espero un poco más? Que ya sabes que lo de esperar va mucho conmigo, que la esperanza nunca la pierdo.