lunes, 30 de marzo de 2015

Nos queríamos a morir y nos matábamos sin querer.

Me encontré contigo por el pasillo de aquel edificio lleno de recuerdos. Al principio pensé que me estaba ahogando, pues no encontraba aire para articular palabra. Pero te miré a los ojos y pude respirar.
   - ¿Te acuerdas?
   - ¿De qué? – seguías sonriendo de la misma forma que me volvía loca.
   - De la cantidad de veces que creábamos un mundo nuevo para dejar escapar nuestros                          sentimientos.
   - Las cosas así no se olvidan nunca. No suelen enamorarse de mí a menudo, ¿sabes?
   - Bueno, eso es porque no saben mirar bien dentro de tus ojos.- te sonreí.
   - Tampoco encontrarían mucho.
   - Eso lo dices tú, pero mejor si no miran, ¿no?
   - ¿Qué?- no comprendias lo que acababa de decir.
   - Si no miran no corren el riesgo de enamorarse, así evitas problemas.- fije mis pupilas en las              tuyas, se me hizo un nudo en la garganta.
   - Andrea… -dijiste mi nombre casi susurrando-… tú nunca has sido un problema.
   - Déjalo.
   - No, escúchame. Nunca has sido un problema, las cosas han venido de una forma extraña,                  diferente, pero nunca has sido un problema. Porque te lo he dicho millones de veces, te quiero.          Te quiero muchísimo aunque no seas capaz de apreciarlo.- había conseguido que llorara otra vez      delante suya, después de tanto tiempo.
   - Yo siempre quería más, no sabia parar. Lo siento…- agache la cabeza y deje de mirarte-Lo siento      muchísimo.
   - Eh!- levantaste mi cabeza- no tienes que sentir nada. – me ofreciste tus brazos- Ven aquí,                    pequeña.



Me acoplé en tu pecho y seguí llorando, mientras me susurrabas un suave “tranquila”.

Son las cosas que más queremos las que nos destruyen.

Comprender que lo que no es, no podrá ser,  es una razón para marcharme a tiempo. Huir es un reflejo que sale solo, no puedo controlarlo. Cuando las cosas van bien, me asusto, porque no quiero decepcionarte ilusionándome, entonces huyo. Salgo corriendo y me escondo, le digo a mi razón que por favor comprenda a la tuya. Pero entonces empiezo a encontrarme sola y a echarte de menos. Y vuelvo a ti, porque tenemos algo, que no nos permite estar lejos. Al igual que tenemos algo que no nos permite estar cerca. Tenemos un punto medio, la línea que separa lo que yo quiero y tú no. Una línea que no puedo evitar traspasarla, porque quiero llegar más allá de “esto”, pero que tú te paras en ella, al borde del precipicio, paras y te estancas ahí. Sabes hasta donde, yo no.


Así que nada. Tranquilo que esto suele pasar, ¿no? Cuando huyo siempre vuelvo, no importa que me esperes o que no. Pero, ¿Qué pasa si ya no? ¿Qué pasa si no vuelvo? ¿Qué pasa si pienso que si tú no vienes es porque no me quieres en tu vida? Porque es así. A veces huyes, no sabes a donde, te vas. Y no sabes volver. Y te pierdes, para siempre, en el laberinto de sus ojos. No puedes salir y él no va a buscarte. Te quedas ahí, escondida, para siempre.  

miércoles, 25 de marzo de 2015

Tendría que estar muerta para no recordarlo. Y quizá ni siquiera entonces lo olvidaría.

Si te vas, vete ya. Tengo que prepararme si vas a dejarme. Así que si vas a irte, avisa y vete ya. Porque me va a costar mucho acostumbrarme a la realidad. He estado mucho tiempo soñando. En el fondo, sé que sabes que todo esto me lo he buscado yo, porque es la verdad. Lo cierto es que estuve mucho tiempo pensando que sentías algo y que podríamos ser todo lo que quisiésemos, pero esto es algo de lo que también te culpo a ti. No fuiste capaz de mirarme a los ojos y decirme: “No siento nada por ti, nunca lo voy a sentir”, que vale que hace dos semanas me lo dijiste, pero después de dos años, ¿no te parece un poco tarde?

Pero no voy a engañar a nadie. Eso lo digo por desviar un poco el rumbo de mis sentimientos. Porque sé que me lo dijiste desde el primer día, cuando dijiste: “Ya sabes lo que hay” y yo, ilusa, te dije: “No si ya lo sé, no pasa nada”; ahora, lo cierto es que sí que pasa, que pasa todo. Que no soporto la idea de no poder estar contigo. Que no soporto la idea de que dentro de 76 días, tendrás toda tu vida para olvidarme. Bueno, olvidarme no, simplemente no acordarte. Porque no vas a ser tú quien me llame un día cualquiera para preguntarme como van las cosas, ojalá porque tengas miedo de que te diga que sigo estando tan enamorada de ti como siempre lo he estado. Y esto es la primera vez que lo digo alto, pero es la verdad. Tenía que sacarlo. Desde el primer momento que entraste de verdad en mi vida, sentí algo. Y de eso, hace 3 años. 3 años que se dice pronto. Y ahora, te pido te vayas, porque al fin y al cabo, acabarás marchando. Pero no me hagas caso, porque aunque te vayas antes va a doler lo mismo. Fuiste tanto, que en algún momento pensé que tú y yo fuimos, un momento, un nosotros, un sentimiento, no sé el que, solo sé que fuimos.

Pero olvídate, no sé qué digo.
Mírame, aquí, escribiéndote en pasado que creía que éramos.
Cuando sigo pensando que somos.
Cuando deseo que seamos.

Que menos, que un futuro.

martes, 24 de marzo de 2015

Cuando ríe, todavía le deseo más.

Hoy llueve, desde hace días. Ya lo echaba de menos. Es un poco egoísta, pero necesitaba que el cielo estuviese tan feo como yo. Ni siquiera tengo palabras. Y eso duele. Tenéis que entenderlo. Tienes que entenderlo. Eres por lo que soy y te estas yendo. Lo siento, lo siento muchísimo, pero es que me siento sola. No te encuentro y ya no sé por dónde buscarte. He hecho todo lo que ha estado a mi alcance para hacerte sentir algo, pero no ha sido suficiente. Por eso, voy a hacer todo lo posible por hacerte sentir algo. Sí, has leído bien, todo lo posible. Sé que no debería hacerlo, pero últimamente estoy desconfiando de ti, no es por ti, lo juro. Soy yo, desconfió de mí y eso me hace desconfiar de ti, porque sé que no soy suficiente para alguien como tú. Y eso, cariño, me está matando. Por mucho que me digas que no es por mí, que eso es algo que se tiene que sentir y que tú, sintiéndolo mucho, no lo sientes; aun así, me mata. Sé que enamorarse no es algo que se escoge, sé que piensas que estoy muy jodida por quererte. No es cierto, estoy jodida porque no me quieres, pero quererte… Si quererte es un error, entonces será el error más bonito que voy a cometer en mi vida. Porque las sensaciones que me provocas, son todo lo contrario a un error. Porque, pequeño, me da igual como suene, pero te deseo. Cuando te miro intento salir del laberinto de tus ojos para poder llegar a tus labios, para poder acariciar tus brazos, adentrarme en tus ojos con mis pupilas, morder tus labios con mis dientes, respirar en tu cuello, vivir en ti. Porque tus labios me hacen tiritar y tenerte cerca me sensibiliza. Tenerte cerca me revoluciona las pulsaciones y me pone la piel de gallina. Porque te deseo y te necesito y te quiero y te amo y te admiro y te ansio. Porque te quiero mío. Porque quiero hacer caracoles en tu pelo y despertar encima de ti. Porque todo lo malo te lo llevas en un segundo y tú haces de todo menos joderme la vida; porque de eso ya me encargo yo. Tú solo haces que mi vida valga la pena. Grandullón, eres lo más bonito que tengo alrededor, un error que cometería todos los días de mi vida. 

martes, 17 de marzo de 2015

No sé si recuerdas.

Me he aprendido de memoria tu labios, pues son el camino que quiero recorrer durante el resto de mis días. Me los sé de memoria, pero aun así estaría dispuesta a perderme en ellos una y otra vez. Hablando de pérdidas, búscame. Debo de estar por algún recoveco de tus ojos, allá por el brillo de tus pupilas. Encuéntrame y abrázame. Cógeme la mano, como aquel día, ¿recuerdas? Estaba temblando y cogiste mi mano, apretaste fuerte y… Todo lo demás no lo recuerdo bien, solo sé que ahí descubrí que es cierto lo que dicen de que la felicidad se mide en momentos, porque en ese momento fui feliz. Y luego, aquel día que apoye mi cabeza en tu pecho, sin saber muy bien que hacer y acariciaste mi espalda. Y el día ese que te miré a los ojos y permanecí en silencio durante unos segundos eternos, en los que tú me miraste fijamente y sonreíste, ese silencio que se rompió cuando te dije con toda la seguridad del mundo: “Te quiero”. Y todos los otros pequeños momentos que hemos tenido juntos, todas aquellas veces que hemos compartido nuestra vida, todos esos días en los que hemos estado juntos. Todas esas veces que he sido feliz. Si es que, toda mi felicidad se resume en ti.


Y tú… me confundes, ¿sabes? Hay días que pienso que te gusta que te quiera, que te gusta la forma en la que te miro o que te gusta que se me corte la respiración cuando te acercas. Luego, hay días que siento que estás cansado de mí, que quieres que te deje en paz. Pero no pasa nada, pensándolo bien, ¿cuál sería nuestro futuro? Tú que la tienes a ella, yo que ni siquiera me tengo a mi. Es inútil demostrarte que te quiero o decírtelo, lo sé de sobra, pero necesito que te des cuenta de que sin ti yo me pierdo. ¿Por qué? Porque me llevas a un mundo en el que la palabra miedo es solo una palabra más, entonces me olvido todo. Porque no se trata de que hagas desaparecer todo lo que apaga mi vida, es que tú haces que eso también brille. Entonces mi vida la haces mucho más bonita. Tanto que entonces puedo decir, que entonces sé, que la felicidad existe. Que la felicidad se esconde detrás de los ojos marrones más bonitos del mundo.

No sé si recuerdas, todo aquello que no puedo olvidar. Ojalá que sí.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Hay peores formas de joderse la vida pero ninguna tan bonita como quererte.

¿Sabes? No cambiaría nada de aquella carta, pues sin eso no sé qué sería de nosotros ahora mismo. Tú y yo nunca hemos sido nada, pero esa nada ha sido suficiente para haberme enganchado a ti. Mi corazón se agarra a tus palabras, mientras yo le digo que te deje respirar. Que necesitas tu espacio. Pero no me hace caso. Va detrás de ti, no ha aprendido. Nunca lo hará. A pesar de lo mucho que lo has roto. Porque sí, seamos realistas. Me has roto el corazón y estoy jodida.


Si pudiera volver hacia atrás otra vez, repetiría todo lo que hemos pasado. Porque he sido muy feliz contigo, sin tenerte. Porque sigo siéndolo. Si es que, que culpa tendrás tú de que mi corazón se haya enamorada de tu forma de romperle. Que culpa tendrás tú de que esté completamente enganchada a tu risa, a tu voz, a tu mirada. Que culpa tendrás tú de que me vuelva loca tu lado borde, de que me vuelva loca tu forma de desquiciarme, de que me vuelvas loca. Si es que, no puedes pronunciar mi nombre con esa sonrisa y esos dientes rectos, porque se me para el corazón cada vez que lo haces. Y empiezo a vivir de nuevo, cada segundo que te tengo a mi lado.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Porque hasta la fecha tú has sido la única persona con la que he tenido esa sensación de un futuro juntos.

Preguntaste: ”¿Me quieres?’’, a lo que confesé: “Más que a mi vida”. No hace falta que diga cual fue tu reacción, porque fue como siempre, ninguna. Más que a mi vida. Eso es mucho, pero nunca suficiente para ti.
Querer  a alguien más que a tu vida es dejar de vivir por ti.  Vivir por él, reír por él, llorar por él, hablar por él, hacer por él. Es dejar de ser tú, porque sin él no puedes ser. ¿Es bueno o es malo? Y yo que sé, supongo que como todo, tiene su parte buena y su parte mala.  El amor nunca es suficiente, nunca sobra, pero siempre falta. Lo que pasa es que no puedes dejar que tu vida dependa de alguien, porque si esto ocurre, dejas de vivir. Y no puedes dejar de vivir, por nada del mundo.
Lo gracioso de todo esto es que yo no me lo aplicó. Estás tan dentro de mí, que… Que no tengo excusa. Que me he cansado de fingir. Que no ser suficiente para a ti me ahoga. Que lo he intentado de todas las formas posibles, he intentado que me miraras de otra forma, pero tranquilo que ya sé que esto es imposible. Que tengo muy claro que yo no soy nada para ti. Pero te echo de menos y solo quiero que sepas que si algún día todas las palabras que te escribo dejan de estar perdidas, si un día las encuentras. Solo te pido que vuelvas, porque te estaré esperando. Siempre te voy a esperar, porque lo que siento cuando clavo mis pupilas en las tuyas, no lo siento con nadie más. Porque contigo los abrazos paran el tiempo. Porque solo cuando tú me coges de la mano tiemblo. Porque solo contigo, porque solo tú.