lunes, 13 de marzo de 2017

Estúpido no.

No te quiero, pero tengo tantas ganas de hacerte reír como de ser feliz. Y es que creo que las dos cosas van a la par, que hacerte feliz por un rato es serlo por un instante. La curva de tu sonrisa es un punto clave de accidentes, uno tras otro, muerte tras muerte. Pero que bonito paisaje para morir, que bonito quemarse por el asfalto de tus labios y chocarse con el muro de tus dientes. Pero tranquilo, no te quiero. Al menos no del todo. Solo una parte de mí lucharía por hacerte ver que hay alguien más, capaz de hacerte el doble de feliz. La otra parte está muy ocupada esforzándose por no perderse en tus ojos cada vez que noto que se clavan en mí. Deja de hacerlo, por favor. Vas a irte en cualquier momento y si no paras, voy a acabar queriéndote y sé que no quieres. Que no quiero. Que aunque no hubiera mejor muerte que aquella que fuera a tu lado, no creo que seas capaz de romperme y yo tampoco estoy preparada para ello.

No te asustes cuando me mires y parezca la persona más feliz del mundo, sabes de sobra que la sonrisa es mía, pero el motivo no soy yo; es tu magia.