martes, 4 de abril de 2017

Aunque no lo sepas, voy a cuidarte.

He visto como tus lágrimas hacían crecer la tristeza en el mundo y, de repente, he sentido un vacío inmenso en mí. Te he visto roto y cansado, como si la vida no te diera ninguna razón por la que seguir adelante. He tenido tantas ganas de ir a abrazarte que solo he podido quedarme quieta, mirando como suspirabas y cogías aire, intentando no ahogarte en ese mar de tristezas en el que vives. 

Te has roto y me he roto, he descubierto en ese instante que yo no quería reír si tu sonrisa no estaba en el mundo. No quiero ser si tú no eres y todo mi mundo se ha hundido con el agua de tus ojos. No sé que perturba tu vida, pero le estoy cogiendo manía. No sé que clase de persona o que clase de situación es capaz de romperte la sonrisa porque sí. Cómo alguien va a correr el riesgo de darle al mundo tus lágrimas sin que esto tenga miles de catástrofes.

Hoy te has roto delante de mis ojos y ha estallado mi corazón, he querido decirte que te quería y que estaba dispuesta a quedarme a tu lado durante todo el día, para hacer efímera tu soledad. No he podido. Me asusta saber que darte todo lo que mereces hará que te vayas. No es justo, pero supongo que no puede ser de otra forma. En este mundo no hay nada que esté hecho para mí, ya me he resignado a romperme. Cuando lloras y no puedo curarte; cuando ríes y no puedo escucharte. 

Porque escribes y no me piensas; 
besas y no me esperas.

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