domingo, 11 de junio de 2017

Rompe este maldito silencio que está rompiéndome.

Sin apenas darme cuenta, ya estoy sin ti. De repente, he visto como todo se ha acabado delante de mis narices y no es que no haya hecho nada por detenerlo aunque fuera por un instante; lo he intentado, he hecho lo posible porque pararas delante de mis ojos por unos minutos, pero siempre has tenido algo más importante que hacer. Me gustaría entenderte al completo, saber la razón por la que haces lo que haces, sin atenerte a las consecuencias que eso conlleva, pero como esas consecuencias no te afectan a ti, supongo que no importan, ¿no?

Sé que digo demasiadas cosas, que no debería hacerlo y que darte mi corazón ha sido la peor decisión que he podido tomar. Pero lo hecho, hecho está. Siempre lo has sabido, siempre he sido clara contigo pero no has querido afrontarlo y me has roto. Quise confiar en ti, quise creer que serías capaz de mirarme a los ojos  mientras te pedía que no te fueras, que no lo hicieras del todo y mucho menos para siempre. Pensándolo bien, ¿cómo vas a irte si ni siquiera has estado?

Uno tiene que ser consciente del dolor que siente para poder afrontarlo, pero no quiero ver el vacío que has dejado en mí. Te juro que no podría soportarlo, porque no puedo imaginar el resto de mis días sin tu rostro en ellos, pero tendré que hacerme a la idea. No hay nada infinito en esta vida, nunca nadie se quedará para siempre.

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